Libro sobre la industria se dirige a los diseñadores de política para que no se metan con el sector

El Juego – Una apuesta saludable

El jueves 27 de la próxima semana se lanza en Londres el libro Gambling – A Healthy Bet (El Juego – Una apuesta saludable), escrito por los doctores Patrick Basham y John Luik. Mientras el primero es el director del Democracy Institute, el segundo es importante miembro del directorio, y ambos estarán presentes en el local del Instituto de Asuntos Económicos, durante el lanzamiento de su libro.

Según la nota de prensa publicada, los autores proponen que los juegos de azar contribuyen en forma directa con la salud pública, la vida económica, y se han constituido en un componente importante de una sociedad liberalizada. En efecto, los autores dicen que el Juego se ha convertido en una forma de entretenimiento de amplio alcance por el irrebatible, singular y simple raciocinio de que: el juego es un añadido del total de la felicidad humana.

Con base en la rigurosa investigación de las múltiples facetas del juego y sus múltiples efectos colaterales, los autores concluyen que los diseñadores de políticas deben dejar en libertad de acción a quienes participen del Juego – y también a la industria del Juego.

Viene a pelo este libro, después de leer comentarios de ciudadanos ecuatorianos sobre las intenciones del ejecutivo para cerrar los casinos en el país sudamericano, y también situaciones de horror con el cierre de negocios del juego en Venezuela, por existir cuestionamientos sobre la licencia de operaciones. Sin tener conocimiento de primera instancia sobre la situación en estos dos países, lo único que podemos decir es que existe una actitud dogmática en ambos para librar a las sociedades des estos países de los supuestos peligros que el Juego implica para sus habitantes.

Sin duda se puede argüir que el trabajo de Basham y Luik tiene su base en investigaciones de sociedades del primer mundo, pero esto es un poco débil, porque si se pueden imitar modelos económicos, sociales, cívicos y de entretención del primer mundo, porque seguir con esta aversión antediluviana para prohibir el Juego en países en fase de desarrollo con ínfulas de proteccionismo parental equivocado.

La semana pasada publique la nota “Las arenas doradas de Anapa”, donde hablaba sobre el fracaso del gobierno de la Federación Rusa en su intención de crear cuatro zonas para casinos después de haber cerrado las operaciones de juego en todo el país, solamente para ver que ahora los casinos ilegales persisten en un apogeo irresistiblemente, donde “… autoridades locales desde San Petersburgo hasta Kamchatka, siguen quejándose sobre los casinos ilegales que han aparecido por todo el país, después de que el Gobierno prohibiera los casinos en toda la Federación Rusa. Es que la prohibición nunca ha sido la mejor opción para combatir algo, ni el alcohol, ni la religión, ni las ideas, y esto lo saben muy bien los ex bolcheviques”.

Es que la posición expuesta por los autores del libro Gambling – A Healthy Bet trasciende mundos económicos y sociales. Ya no estamos hablando de los temores morales o religiosos sobre la asociación del crimen con el Juego, estamos hablando de una forma de desarrollo económico dentro de un marco regulado con iluminación y sentido. Errores van a haber, pero esos errores también van a ser corregidos después del paso empírico que se da al inicio de cualquier empresa. Agentes inescrupulosos van a haber, pero estos no perduran por siempre, y si aprovechan la oportunidad, pues no se llevaran ni su oportunidad o sus millones a la tumba.

Puede, el Presidente de Ecuador exaltar sus valores sociales y cívicos atacando a la industria del juego, pero no puede, si es en verdad un hombre de estado responsable imponer sus principios en el hombre de ideas más pobres y sin un centavo en el bolsillo que lo amparen, porque es potestad de tal ejemplar ciudadano proteger las pocas ideas de este ciudadano también, y procurar darle la oportunidad de poner un centavo en el lado positivo de su magra economía.

No puede eso sí, calificar de prostitutas a las empleadas de una sala de juegos, ni el supremo mandatario de una nación o un pobre personaje que se encuentre al frente de un programa televisivo. Desde Venezuela el reporte sobre el cierre del Bingo Premier, dice que “Milena Ruiz, otra asalariada del negocio, condenó las declaraciones de Mario Silva (presentador del programa “La Hojilla”) por decir que las mujeres que hacen sus labores en Bingo Premier son prostitutas”.

El reporte dice también: “Luis Castro, trabajador del área de seguridad, repudió la acción de los entes del Estado en contra del centro de entretenimiento, porque, a su juicio, la gran mayoría de los asalariados son padres de familia que laboran en tres turnos de ocho horas. “Le pido a Mario Silva que sea humano, que no sea extraterrestre. Aquí en el bingo no somos criminales. Somos padres de familia que le damos bienestar a nuestros hijos’”.

Es que la falta de conocimiento de la industria del juego le puede permitir a improvisados personajes de tendencia servil reptar otro más peldaño en su irresponsable ascendencia política o económica subiéndose al coche anti juegos que presenta Venezuela, sin importarle el daño que casusa a miles de honestos trabajadores como Milena Moreno, quien ha trabajado de operadora por más de 9 años en Bingo Premier, y quien expresó tajantemente “que en el establecimiento ubicado en Los Ruices no existe drogadicción ni prostitución y que Sanidad realiza exámenes médicos al personal cada seis meses”.

Estaremos presente en el lanzamiento del libro de los doctores Patrick Basham y John Luik, después de concluir nuestro trabajo en ICE 2011 - el Show de Londres, y veremos la posibilidad de extender nuestro reportaje sobre esta obra para su mayor difusión en los países de habla hispana. (S-01.20.11)

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