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De aprobarse en el Senado la Ley de Incentivos Turísticos para el Desarrollo Económico Municipal en Puerto Rico, que paso en la Cámara de Representantes la semana pasada con 31 votos a favor y 17 en contra, el casino en la antigua base militar Roosevelt Roads, en Ceiba, en la costa, a unos 50 kilómetros al sureste de San Juan, se convertiría en un centro de entretenimiento novedoso.
Según el Proyecto 2250 de la Cámara, la legislación sienta las bases para el establecimiento de similares centros de diversión con casino en toda la isla porque busca hacer viable el desarrollo de casinos en los municipios que así lo deseen. Héctor Ferrer, presidente del Partido Popular Democrático, dijo: “Se podría poner un casino en todos los municipios de la Isla”, añadiendo que el proyecto va de la mano con permisibilidad de las máquinas de juego y el proyecto de la videolotería.
El proyecto incluye una enmienda aprobada en la Cámara, mediante la cual, el Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC) propuso que los incentivos contributivos fueran proporcionales a la inversión hecha. Por ejemplo, si se invierten US$500 millones se concederá una tasa contributiva fija de 25%.
Así mismo, por una inversión de al menos US $750 millones, se concederá una tasa contributiva fija de 15%; por una inversión de US $1,000 millones o más se concederá una tasa contributiva fija de 10%; y por una inversión de, al menos, US $1,250 millones se concederá una tasa contributiva fija de 8%.
En este respecto, los proyectos deben disponer de instalaciones con tres elementos mínimos: ser un hotel de calibre mundial de por lo menos cuatro estrellas, contar con establecimientos comerciales y recreativos, y tener facilidades turísticas, como casinos o salas de juego. Los ingresos que se generen de la operación de la instalación se dividirían en una fórmula de 40-30-30.
En el caso del proyecto de Roosvelt Roads, un 30% para el erario, 30% para dividirse entre la Compañia de Turismo, DDEC, y la Autoridad para el Redesarrollo de Roosevelt Roads, y el saldo de 40%, a dividirse entre los municipios aledaños a la instalación, con una concesión especial para las localidades de Vieques y Culebra y para el desarrollo del concepto “Triángulo Verde”.
Sin embargo, la aprobación del proyecto legislativo no ha sido sin oposición, donde al Asociación Pro Desarrollo de Ceiba (Aprodec), mediante su lideresa Dali Avila, se ha opuesto rotundamente el nuevo centro de entretenimiento.
Avila dijo: “En Puerto Rico han escogido el modelo de desarrollo que provee Cancún. Por eso no nos extraña que hayan aprobado el Proyecto de la Cámara 2250. La depravación implícita en todo esto ya la estamos sintiendo en el área este”, dijo la líder comunitaria. “Los casinos en Puerto Rico son patrocinados mayormente por los puertorriqueños que ven en los juegos de azar la esperanza que no pueden encontrar en las escasas oportunidades que brindan el Gobierno y la empresa privada”.
Por su parte, el ex presidente de la Cámara de Representantes, José Aponte Hernández, dijo que votó en contra del proyecto porque lo que “se propicia es juego, juego y juego. En Puerto Rico tenemos muchos atractivos para tener que recurrir al juego. Este es el proyecto que cubre el ‘such is life’, pero antes era sólo para Ceiba, y ahora se abre a otras áreas”.
Entre otras disposiciones, el proyecto elimina el tope de las apuestas, y deja a discreción de la Compañía de Turismo, el ente regulador del sector dl juego en Puerto Rico, la cantidad de tragamonedas que tendría un casino. Aponte señaló que también podrían concederse decretos de exención contributiva a entidades turísticas por 30 años, que podrían llegar a extenderse hasta 50 años. (S-05.12.10)
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