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En el ambiente caldeado del sector del juego panameño, las autoridades locales se reunieron con la Asociación de Administradores de Juegos de Azar (Asaja) para discutir las reformas fiscales propuestas por el Ministerio de Economía y Finanzas, que prevén un aumento del 10 al 18% de la participación en los ingresos brutos en los casinos, y entre un 10 al 25% en las salas de máquinas tragamonedas.
Siguiendo con la campaña de denuncias encabezada por el nuevo presidente de la República, Ricardo Martinelli, quien ordenó la revisión de antiguos contratos sobre la concesión de licencias para casinos, por presuntos fraudes e irregularidades, se ha revelado que la ex presidenta panameña Mireya Moscoso entregó el 20 de febrero del 2002 una concesión directa y gratuita a la empresa Silver Cup Gaming, que explota en Panamá siete salas de máquinas tragamonedas y agencias de apuestas de juego.
Según el diario local La Prensa, Silver Cup Gaming no pagó ni un centavo al Estado. La Prensa “recordó que la licencia para operar Silver Cup Gaming fue solicitada el 6 de noviembre del 2000 por la multinacional Cirsa, a través de su filial local. La compañía aseguró que tenía el 100% de las acciones al momento de pedir la concesión.
“Pero el 12 de junio del 2003, después de conseguir la aprobación por parte del órgano Ejecutivo, Cirsa Panamá se desprendió del 50% de Silver Cup Gaming, que le vendió a otras cinco sociedades panameñas. Cada una de ellas se quedó con el 10% de la empresa, a cambio de $2.000.
“La Prensa advirtió, además, que el actual viceministro de Gobierno y Justicia, Alejandro Garuz, recibió dinero de una de las sociedades dueñas de Silver Cup Gaming. Garuz ocupó el cargo de director del Servicio de Protección Institucional (SPI), institución que es responsable de la custodia presidencial, durante el gobierno de Moscoso, y obtuvo fondos de la sociedad Horamar Finances Corp.”. (S-09.02.09)
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