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Existe un mar de diferencia entre los programas de tratamiento de la problemática del juego que se promueven en Argentina y Perú. Mientras que en la primera, El Diario de Entre Ríos reporta que en aplicación del programa Prevenjuego, del Instituto de Ayuda Financiera a la Acción Social (Iafas), “cada mes, tres personas se autoexcluyen de los casinos”, la semana pasada, en El Comercio de Perú, el doctor Martín Nizama, psiquiatra y director del Instituto de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi, donde se especializan en el tratamiento del ludópata, dijo que la campana denominada “juego responsable” promovida por los gremios de casinos y avalados por el ente regulador Mincetur, no pasa de ser algo teórico.
Nizama dijo: “Un jugador nunca podrá percatarse en qué momento está enfermo, el juego responsable lo han acuñado los empresarios de casinos”. Ciertamente, Nizama tiene razón en que el termino Juego Responsable haya sido denominado por empresarios del sector del juego de azar, y más específicamente por el rubro de casinos de juego, como respuesta a una sincera preocupación por un problema social existente durante varios siglos sin la atención debida por el Estado.
Es comprensible la frustración del psiquiatra al ver el poco respaldo al programa de tratamiento de su institución, donde “el 95% rechaza algún tratamiento”. Según el reporte: “Al Honorio Delgado acudieron este año aproximadamente 20 personas de entre 14 y 58 años para tratarse de ludopatía. Pero el número de ludópatas es evidentemente mucho mayor al que se trata en los hospitales: las cifras más conservadoras señalan que entre el 2 y 3% de todos los jugadores presentaría este trastorno, aunque un ludópata nunca acepta esa condición”.
La diferencia entre los programas mencionados se encuentra en que mientras que Prevenjuego se desarrolla por iniciativa del jugador para autoexcluirse de las salas de juego, con el soporte informativo, social y logístico del operador del casino que es esencial para tratar la problemática del juego en forma individual y proactiva; el tratamiento en el Instituto de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi de Perú, sigue su curso según la voluntad del ludópata para asistir al centro de tratamiento.
Para el desarrollo efectivo de ambos programas la información es esencial, y esta debe provenir por parte de los operadores principalmente por ser las salas de juego donde se desarrolla la problemática. Adicionalmente, programas de autoexclusión cuentan con personal calificado en el tratamiento de la información necesaria para que las personas afectadas o propensas a caer en problemas del juego tomen conciencia del daño causado por las adicciones del caso.
Según Iafas, en Prevenjuego, la persona asiste de forma voluntaria y solicita que se le prohíba el ingreso a las salas de juegos que administra el organismo,
explicando: “Esto se maneja con personal de la institución, ya que se trata de personas que sufren de una enfermedad y no pueden controlarla.
“La persona completa un formulario con sus datos personales y se le toma una fotografía a color, que se distribuye por las 38 salas de la provincia, a lo que se suma un archivo que lleva Prevenjuego. La persona firma cerca de 40 constancias de puño y letra, que se manejan con suma discreción. Los datos van en un sobre cerrado y sólo lo abre el personal responsable de la sala”.
Iafas informa también que el tratamiento se sostiene por aproximadamente tres meses, y luego la persona es derivada a otros profesionales o continúa tratándose, de forma privada, con el personal del programa: “Cuando se cumple un año de la autoexclusión, si la persona no viene a decir que se siente recuperada, se renueva la constancia por un nuevo período”. Por el momento, no hay registros de personas que quieran volver a ingresar a las salas.
Los expertos coinciden en que la patología que se deriva en la adicción es una afección que actúa sobre la voluntad y el raciocino de una persona alterando su percepción de la realidad y su escala de valores. Según esto, el adicto es un enfermo quien cree que el resto exagera y que puede dejar el vicio cuando quiera.
La solución para los ludópatas se encuentra en su voluntad de aceptar su problema y someterse a tratamiento con el soporte de profesionales, familiares y amigos, y para esto los operadores del sector del juego han respondido con programas de juego responsable en sus diferentes aplicaciones. El problema no es nuevo ni se va a ir, pero tiene toda la atención y buena fe del sector del juego. (S-10.13.09)
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