'Lo que no está permitido, está prohibido' pero viene con impuestos a los premios

Ejecutivo español propone regulación total del juego por Internet

El diario español El Mundo ha informado sobre la reunión de la semana pasada, en la sede del Ministerio del Interior, entre la Secretaría de Estado de Hacienda y representantes de todas las comunidades autónomas del país. En esta ocasión, El Ejecutivo hizo entrega de un documento que lleva como título 'Regulación del juego. Visión general', donde se recogen las líneas generales de la política que quiere desarrollar para regular el juego en línea.

En vista del desarrollo del juego por Internet que se lleva a cabo a espaldas de la Hacienda Pública y los controles del Estado contra actividades ilegales, como, el blanqueo de activos dinero procedente del crimen organizado, el Gobierno ha puesto un claro énfasis sobre dichas actividades declarando ilegal todo: 'Lo que no está permitido, está prohibido'.

Según el plan del ejecutivo, durante los próximos meses, se elaborará una ley estatal del juego, que obtenga el máximo consenso posible de todas las regiones autónomas con el objetivo de regular toda actividad de juego que esté "dirigida a todo el territorio del Estado o a más de una comunidad", y mediante la cual “cualquier modalidad de juego no autorizada estará prohibida".

Los controles sobre los operadores del juego online se extenderá hasta la publicidad de los juegos. Solamente podrán hacer publicidad las empresas de juego online habilitadas, previa autorización del nuevo regulador que creará el Gobierno, mediante licencias otorgadas por el Ejecutivo y permisos de la comunidad autónoma de turno. Según el documento, cada modalidad de juego requerirá de "una licencia singular de explotación".

La autorización exigirá que el operador sea una empresa de España o de la UE y que cuente con un establecimiento permanente en España, donde deberá depositar una especie de fianza, o "garantía general de solvencia", además de garantías adicionales por cada tipo de juego o apuestas, y haber presentado ante el ente regulador un plan operativo de la actividad.

Las empresas autorizadas deberán contar con la homologación de los sistemas técnicos que vayan a emplear, empleando servidores controlados desde España además de una unidad central de juegos conectada con el regulador que permita el registro de todas las actividades. Se regularán también los sistemas de protección para menores y otras personas vulnerables al juego mediante un organismo que velará por proteger al jugador de fenómenos de dependencia y por la "integridad, seguridad, fiabilidad y transparencia" del juego.

Las sanciones que recaerán sobre las empresas infractoras se pueden dar en medidas como el bloqueo de actividades ilegales, la paralización de transacciones financieras o la supresión de campañas publicitarias, en función de su gravedad. Se entienden como infracciones muy graves la realización o promoción del juego ilegal, la manipulación de los sistemas técnicos, la realización de préstamos a participantes, la manipulación de los resultados o facilitar soporte técnico a operadores no autorizados, además de la falta de colaboración con la inspección, hacer publicidad no autorizada o la falta de información a los participantes, así como la no tramitación de sus reclamaciones.

Aunque el documento no trata la tributación fiscal, se entiende que los planes del Gobierno tienen un doble objetivo, que incluye gravar los beneficios obtenidos por los participantes, lo cual no sucede a la fecha. Inicialmente, se trataría de una retención inicial en cada premio, con la liquidación definitiva en la declaración de la renta. Aunque parezca mentira, estos controles serian sumamente fáciles de hacer, el problema existe en que el retorno del porcentaje al jugador se reduce significativamente. Los operadores tributarían como se hace ordinariamente, pero con tasas a fijarse aun.

De hecho que se trata de un primer borrador, pero el Ejecutivo ya tiene bien clara sus intenciones sobre el negocio del juego y las apuestas a través de Internet. Al respecto, no me queda más que recoger las palabras del maestro Miguel de Cervantes, que el universal Don Qvixote de la Mancha dice: "… y se oyen ladrar los perros en lontananza. Ya sabes Sancho: ladran luego cabalgamos". La propuesta del Ejecutivo español es loable, pero en este siglo los Molinos de Viento son más reales. (E-01.20.10)

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