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A pesar de tener el mercado regional más pequeño del mundo por un margen considerable, Latinoamérica se constituirá en el segundo mercado de más rápido crecimiento durante los próximos cinco años, con un crecimiento anual de casi 13%. Conjuntamente con Asia, la región latinoamericana es la única que no ha sufrido un decaimiento en sus ingresos en 2009, con incrementos del 4,4% en 2008 y 12,2% en 2007.
Con proyecciones en gasto per cápita disponible del 24,2% en 2010, según expertos financieros de PricewaterhouseCoopers en Londres, que se constituirá en el más rápido del 2010, el crecimiento de Latinoamérica, en adelante, será más moderado con promedios consolidados del 12,8% anuales hasta el 2014, yendo de los US $425 millones en 2009 hasta llegar a US $776 en 2014.
Lo más palpable del reporte financiero es que ignora completamente a Panamá, Colombia y Perú, los tres con significativos sectores del juego, y especialmente con recaudaciones en Panamá con apuestas por US $1,219 millones e ingresos de US $284 millones en 2009, y sosteniéndose en primer lugar, en vez de la afirmación del reporte que coloca a Chile con “el mercado más grande de la región con ingresos por US $244 millones en 2009”.
PWC coloca a Argentina en segundo lugar con ingresos de US $190 millones, y hace mención de la introducción de casinos (o para ser más formales, salas de apuestas y sorteos) en México, que ha generado apenas US $10 millones en 2009, esta que cifra será completamente superada en 2010 y los años posteriores, cuando este mercado se constituya en uno de los líderes de la región.
Sin embargo, existe un caso curioso en Perú, que empezó su programa de formalización de su sector de casinos en 2006, y según declaraciones de Martín Pérez, Ministro de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) en enero pasado cuando declaró, que en 2009, “se registró un monto récord de 163 millones de soles (US $54 millones) en la recaudación de estos impuestos y eso se debe a la aplicación de la Ley de reordenamiento y formalización de la actividad de explotación de juegos de casino y máquinas de tragamonedas”.
Con esta declaración, Pérez establece concretamente que los ingresos brutos de los negocios suman unos US $540 millones, por impuestos consolidados del 10%. Según el Ministro, los impuestos en 2010 llegarían a 200 millones de soles, unos US $67 millones, e ingresos de US $670 millones, un crecimiento del 22,5%. Ciertamente esta cifra coloca el juego peruano por encima de Argentina y Chile, que reporta US $219,8 millones para los 15 casinos registrados en la Superintendencia de Casinos (SCJ) en 2009.
Con un número similar de operaciones de tragamonedas y casinos que Perú, Colombia debe figurar con similares cifras, a no ser por los problemas que se han generado en la agencia recolectora de impuestos ETESA, hoy en liquidación. Tampoco se puede dar crédito al reporte de PWC cuando indica ingresos de apenas un millón de ingresos de un casino en Isla Margarita, cuando tanto el bingo de Cirsa como el casino del Hotel Maruma Crowne Plaza de Maracaibo ¡superan de largo esta cifra en forma mensual!
Leyendo el reporte de PWC, uno puede entender las cifras macro de crecimiento del sector del juego en Latinoamérica desde el punto de vista contable o económico de la firma, y se puede dar fe sobre las proyecciones de los mercados más representativos como Chile y Argentina, pero los expertos de la firma multinacional deben solicitar ayuda de sus socios en los países andinos, donde el juego sigue su inexorable alza.
Pero es inaceptable que se diga que en México, “algunos casinos y salas de slots han abierto a lo largo del Rio Grande para atraer a clientes de Tejas, que no tiene casino… Y aunque con ingresos pequeños que llegan a US $10 millones (2009), anticipamos que con nuevas propiedades en los próximos anos, el mercado tenga un empuje para lograr US $26 millones en 2014”, cuando México sigue abriendo casinos en las principales ciudades del país, como el Grand Casino León, próximo a inaugurarse en la capital del estado de Guanajuato, con todo lo que se puede experimentar en Las Vegas.
Es con relación a México, donde debemos llamarle la atención a los expertos de PWC porque según declaraciones al medio El Informador, hacen unas semanas, Alfonso Pérez Lizaur, presidente de la Asociación de Permisionarios de Juegos y Sorteos (APJS), “los ingresos estimados de 2009 fueron de 890 millones de dólares, lo que equivale a 11 mil 125 millones de pesos”.
“Oíd Sancho que ladran los perros”, pero los somnolientos cuenta-frijoles del PWC no se percatan de toda la magnitud del sector del juego latinoamericano, con gran presencia en la industria por su capacidad adquisitiva de equipos y servicios, y se dan el lujo de estimar, en menos del 3% los ingresos del sector del juego de apuestas y sorteos de México, la cifra confirmada por la APJS, que es de donde se originan estas, y que es solamente una fracción del total porque no incluye a una significativa parte de las operaciones del país.
Con razón que las economías del primer mundo andan por las patas de Rocinante. Lo bueno del reporte de PWC es que no mencionan cifras oficiales de República Dominicana, Uruguay o Bolivia, o porque no están a la mano o porque están muy lejos, intelectualmente hablando, para acertar o especular, y no equivocarse con Uruguay que en 2009 reportó ingresos de US $174 millones con beneficios de US $62 millones, como publicamos en este medio hacen unos días. (S-12.14.10)
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