|
|
Como un sector periférico en el desarrollo económico de una nación, los juegos de azar siempre han sido colocados al margen, no solo por la anticuada percepción de ser algo nocivo para la sociedad, sino porque son parte de los blancos fáciles del ataque de pseudos moralistas e intereses creados para desviar los verdaderos problemas socio económicos que afligen a la sociedad en si.
Visto como una actividad del ocio y entretenimiento, el sector de los juegos de azar no conlleva a la destrucción social como lo hacen las bebidas alcohólicas. Bien dijo Melvin Udall en la película ‘Mejor… imposible’, cuando se encuentra solo en un bar contándole sus penas al barman: “Y aquí me encuentro hablando con un tonto quien vende la última droga legal en el planeta”. Efectivamente, existen mayores problemas en la sociedad que los juegos de azar.
Sin embargo, por siglos, los gobiernos han estado nutriendo sus presupuestos de los impuestos devengados de la venta de las llamadas drogas sociales, una de las cuales, el tabaco, es un asesino lento y letal, hasta que se descubrió que el fin no justifica los medios, porque el costo económico a la ciudadanía, víctima de los efectos del tabaco era mucho mayor que los impuestos pagados por las empresas tabacaleras, y el público indirectamente, al Estado.
Comparados con el tabaco, el alcohol y las drogas controladas e ilegales como la heroína, cocaína, y las drogas sintéticas, los juegos de azar, pues son un juego y nada más. Que sí existen problemas sociales, lo sabemos todos, y el sector del juego tiene muy en cuenta que la ludopatía tiene que ser atendida y controlada, pero de ahí a encontrar el demonio y la perdición en los naipes o el torbellino desquiciador en la ruleta o la hípica, pues ya estamos en el siglo 21 y no en la época de Torquemada.
Dentro de esta visión pragmática del juego, estadistas y legisladores en casi todo el mundo han convenido que si existe el juego debe ser una actividad controlada y supervisada, principalmente para proteger los intereses de la sociedad y el Estado. La última muestra se encuentra en el Estado de Florida, donde los territorios de las naciones indias fueron autorizados para salas de juego Clase II de juego y premios restringidos, hacen mas de veinte años.
Después que los ciudadanos de los condados de Miami-Dade y Broward aprobaran el juego Clase II para los recintos deportivos en 2008, la nación india Seminola promovió un contrato con el Gobernador de Florida Charlie Christ para autorizar juegos de naipes en sus casinos “Hard Rock” de Hollywood y Tampa, primeramente. El contrato firmado en el 2007 garantiza al estado tributos mínimos de US $100 millones al año para financiar el presupuesto de educación.
Como nada es fácil en este mundo, los opositores a la instalación de casinos en Florida demandaron ante la Corte Suprema la supuesta ilegalidad del llamado ‘compact’ entre los Seminolas y Christ, y como era d esperarse, la suprema falló a favor de los republicanos, como lo había hecho en el 2004, cuando falló a favor del ex presidente George W. Bush contra el candidato democrático John Kerry y le dio pase a la Casa Blanca para que conduzca al país norteamericano a la ruina económica en que hoy se encuentra.
En EEUU, las naciones indias se encuentran bajo la jurisdicción del Departamento de Asuntos Indios, y la corte suprema estatal no puede dictaminar sobre estas, por lo es prerrogativa del poder federal determinar las condiciones del manejo económico de naciones indias como la Seminola.
Ante esta situación, el legislador estatal Dennis Jones, presidente de las Industrias Reguladas por el Senado de Florida, ha presentado dos proyectos para proyectar el sector del juego en el estado hacia los niveles que gozan tanto Nevada como Atlantic City en Nueva Jersey, con autorización para casinos completos en Florida.
El senador Jones ha propuesto casinos completos para las propiedades de los Seminolas y casinos con juego Clase II y naipes para los recintos deportivos y salas de apuestas parimutuales en Florida. La motivación del senador es totalmente económica porque en estos tiempos de bancarrota nacional, la única industria que tiene mejor semblante es la del juego, y con autorizaciones propuestas, el estado podría generar más de mil millones de dólares anualmente.
Con el colapso de la banca y la reposesión en aumento casas familiares por la falta de pago a las hipotecas secundarias, el estado ha dejado de percibir más del 12% en tributación en este sector, por lo que Jones le dijo al parlamento floridano: “'Los miembros tienen que tomar una decisión, pueden permitir a las parimutuales existentes que ofrezcan más juegos o pueden regresar a sus casas y subir el impuesto a la propiedad''.
Es que la contribución a la sociedad de los tributos provenientes del juego ya no son nada marginal, y si se considera también los tributos de las loterías y del juego en línea si se permitiera en el estado, el sector en su totalidad pasaría a ser una parte integral en la contribución de divisas para el estado. A algunos, aun nos cuesta entender cómo es que estadistas y proyeccionistas del futuro de naciones no comprende que el margen del azar en el juego es mínimo, mientras que los beneficios son esenciales para todos. (S-03.25.09)
© Copyright 2009 CasinoCompendium
>>> return to archives
>>> return to frontpage
|