JUEGO DE PALABRAS
Por Ricki Chavez-Muñoz


Los casinos “payaso” van en serio

En un reporte del Diario La Segunda, sobre la proliferación de locales de maquinas de juego en Santiago, la capital de Chile, el titular de la Superintendencia de Casinos de Juego (SCJ), Francisco Leiva, dijo: “"Veo con preocupación la proliferación de estas máquinas. Hoy se observa que hay salas que están dedicadas especialmente a estos juegos".

El superintendente de Casinos de Juego dijo que en agosto de 2008 el Ejecutivo envió una comunicación al Congreso para regular la actividad de las tragamonedas, con el considerando “que cualquier máquina que reciba dinero sólo puede funcionar en casinos establecidos, por lo que saca del debate la principal disputa que permite que existan sin regulación". Sin embargo, añadió el regulador, "esta indicación ha sido archivada de manera provisional, y descansa en la comisión de Constitución del Senado, a la espera de que se ponga en tabla".

Hoy en día, lo que entonces se calificó como simples máquinas “payaso", prácticamente se ríen de la Ley en más de 126 locales de juego en el centro de Chile, en sofisticados “minicasinos”, donde no se conoce el ‘rien no va plus’. Segun el reporte de La Segunda, los negocios que eran hacen dos años “sólo un par de máquinas escondidas en la verdulería del barrio”, se han hecho más profesionales, decorados como salas de juego de Las Vegas y con personal uniformado que atienden a los clientes al estilo VIP.

Sin embargo, la Asociación Chilena de Casinos de Juego (ACCJ) ha tomado este avance del juego irregular bien en serio y está liderando una nueva ofensiva para frenar la proliferación de máquinas y locales para establecer que los juegos en las máquinas “payaso” no son de destreza como reclaman los operadores de estos artefactos electrónicos sino juegos de azar que deben estar regulados dentro de la respectiva Ley.

El gerente general de la ACCJ, Rodrigo Guíñez, dijo que su organización encargó un peritaje técnico de las tragamonedas “payaso” al Departamento de Ingeniería de la Universidad Católica de Lima, experto en certificación de máquinas y juegos de azar, y entregaron el documento con los resultados el pasado 13 de abril a la SCJ, la cual después de revisar el informe ha formulado algunas precisiones a la ACCJ, donde se sigue el proceso del peritaje para volver a ser presentadas a la SCJ nuevamente, la próxima semana.

Lo cierto es que la proliferación de locales con las máquinas “payaso” ha sido combatida por la Municipalidad de Santiago, que no las ha autorizado, y por el contrario han clausurado 78 locales, muchos de los cuales ha vuelto a abrir otra vez mediante argucias legales y recursos de amparo, pagando multas e inclusive rompiendo los sellos de clausura para reabrir los “minicasinos”.

Leiva comentó: “No tenemos cómo regular estos locales. Estas máquinas no tienen ningún tipo de fiscalización. En los casinos, nosotros hemos estimado que una de ellas debe devolver por lo menos el 85% de lo jugado, y en la práctica hemos comprobado que este retorno alcanza al 93%. Pero en estos locales no tenemos cómo regular eso. Tampoco hay control en términos de acceso".

Uno de los empresarios que tienen varios de estos locales en el centro de Santiago, y dice ser uno de los más experimentados en el rubro, dijo que hay operadores que quieren funcionar de manera legal: "Yo pago todos mis impuestos, el IVA de las máquinas, le doy trabajo a gente, la tengo con contrato y le pago todas sus cotizaciones al día. Sólo pido que me dejen trabajar".

Los legisladores de Chile realizaron un trabajo ejemplar con la creación de la Ley Marco de Casinos de 2005, y ahora deben volver a tratar este tema de urgencia antes que los locales proliferen como sucedió en Perú, donde se comprometieron las inversiones de respetables empresas, que se retiraron del país ante la ineptitud legisladora que dejó vacios legales que fueron explotados por inescrupulosos comerciantes, durante más de diez anos.

No es difícil establecer la diferencia entre máquinas de azar y máquinas de destreza, y ya existen los parámetros legislativos para aplicarlos dentro de la legislación chilena. Solo se requiere de responsabilidad política para hacer respetar una ley que ha llevado al país sudamericano casi US $800 mil millones en inversión en los nuevos casinos chilenos.

Los casinos “payaso”, solo son eso, fantoches de negocios de juego, pero que pueden afectar seriamente al sector del juego Chileno, que es respetado globalmente por su seriedad, y toca al Congreso hacer valer su investidura y legislar como se debe. (S-05.17.10)

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