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La noticia publicada en el diario uruguayo El País, la semana pasada, sobre la satisfacción demostrada por el ex director de casinos de la Intendencia Municipal de Montevideo, Juan Carlos Bengoa, es manifiesta de que al final los números no mienten. Bengoa dijo que por tres años había repetido que no hubieron pérdidas en los casinos de Montevideo porque la “contabilidad presentada por el ex intendente Mariano Arana, prueba ‘que no hubo pérdidas’, y que todo es producto de una maniobra”.
Qué pena que Bengoa fue encarcelado como consecuencia del proceso, en diciembre del 2007, que se le siguió por las “pérdidas de US $14 millones” por irregularidades en los contratos de los casinos municipales en el período 2000-2005, durante su gestión. Lo que fue consistente con su defensa durante el proceso, es que tanto el ex Intendente Mariano Arana como la ex Secretaria General de la IMM, María Julia Muñoz conocían la política de casinos, pero también con consistencia, éstos han rechazado esa versión.
Lo que no hicieron entonces para defender la inocencia de Bengoa fue presentar la contabilidad de los casinos municipales que durante el periodo 2000-2005, si tuvo pérdidas operativas, porque según la también ex ministra Muñoz, en declaraciones a El País, “los altos sueldos y los beneficios salariales de los funcionarios de los Casinos municipales son la causa de las millonarias pérdidas”.
Muñoz explicó a los medios de comunicación que, "El juego de los casinos no dio pérdidas. La pérdida se ocasiona porque hay salarios y beneficios salariales adquiridos por los funcionarios que no los van a ceder, y esa es la situación que la Junta Departamental de Montevideo ha investigado muchas veces".
Con la claridad de una excelente política, Muñoz siguió explicando que la cifra de “pérdidas por US$ 14 millones que se ha reiterado tantas veces es absolutamente falsa, más allá de otras consideraciones que haya encontrado la Justicia".
Además, y esto es en efecto la razón de ser de los políticos, Muñoz dijo sonriente, que durante la administración del ex intendente Mariano Arana, cuando ella ocupó el cargo de secretaria general, “los casinos no eran un tema prioritario. Las calles, el alumbrado, el espacio público, los llamados a licitación, tantas cosas que se hizo en el período de Arana, que han sido más importantes que lo que daban los Casinos que incluso después de tener competencia dieron pérdidas".
Con sonrisa de satisfecha servidora pública, Muñoz dijo que “una cosa son las políticas de casino en materia de juego y otra son situaciones que se puedan haber dado en la dirección". Con toda la debida diligencia de experta administradora, Muñoz rehusó creer que se haya descuidado el tema de los casinos ya que por algo había un director de división, y respecto a los números dijo: “Estábamos al tanto de los números de los casinos porque se mandaban a la Junta, a todos los ediles. Habíamos 31 personas que estábamos al tanto de los números".
Haber, hagamos números, también. Habían 31 personas por cada año entre 2000-2005 que sabían del manejo catastrófico de los casinos de Montevideo, o sea unas 155 personas o mejor dicho 155 reportes de pérdidas de casinos que daban ganancias, pero se entiende que tanto como los contratos de las slots estaban en manos de cualquiera, que podría ser pariente, padrino o cuñado de los funcionarios o jerarcas, como al mismo tiempo, los empleados de los casinos se pagaban sumas millonarias para diluir las ganancias de estos y llenarse los bolsillos.
Claro, como los 31 funcionarios que incluyen al intendente y la secretaria general, estaban sumamente preocupados con las grandes obras y servicios públicos que se hicieron durante la gestión del intendente, qué iba a importar un puñado de dólares que ni de a vainas iban a financiar ni el alumbrado público o las calles de Montevideo. No señor, la oficina de la Intendencia solamente trataba de la política de los casinos porque este tema no era prioritario, ni los US $14 millones que se fueron a los bolsillos de cualquiera.
Porque eso sí, los casinos no perdieron esta plata de la comuna de Montevideo. La perdieron la gente con responsabilidad de esta, y de eso no se salvan los 31 del patíbulo, y si Bengoa ya se comió sus dos años de cárcel, al probarse su inocencia, debe existir reparación civil, pero ¿quién repara los daños hechos a la comuna de Montevideo? ¿Cuántas luces y calles han perdido financiación porque los números no fueron lo suficientemente importantes para los 31 que recibieron estos reportes durante cinco años? ¿Quedará esto así? (S-08.02.10)
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