Nos ha llamado la atención la nota publicada por Francisco Garzón en el medio Kaos en la Red, bajo el titulo “Ecuador: ¡Farsa!”, donde según el escriba: “No se han cerrado los casinos legales como los de INVERMUN, acaso porque se dijo que ayudaron a financiar la campaña política de Pierina, la hermana del presidente Correa. Los hechos van dando la razón a las agrupaciones de izquierda que promovimos el NO en la consulta popular. Dijimos que la consulta era una farsa y la realidad lo prueba”.
Esta nota hace resaltar dos cosas, primero que existe una situación de caos laboral en Ecuador a raíz del cierre de los casinos por el gobierno, después del plebiscito de mayo pasado, donde el voto popular aprobó el cierre de los casinos a nivel nacional por estrechos márgenes, pero le dijo NO al gobierno en los departamentos de Quito y Guayaquil que cuentan con la gran mayoría de las salas de juego en el país sudamericano. El segundo punto, de llamarnos la atención, y más significativo aun, es que sea una agrupación de izquierda la que se opone al cierre de los casinos promovidos por el izquierdista presidente Rafael Correa.
Sin embargo, de repente no nos debería llamar tanto la atención que la izquierda simpatizante o partidaria no respalde el anti juego con vehemencia desquiciada como se da en Venezuela, donde el único NO que se requiere es el de la interpretación del ejecutivo, porque el actual gobierno de Perú, con respaldo de la izquierda parece haber ratificado en el cargo al Ing. Manuel San Román, como Director General de Casinos y Máquinas Tragamonedas, el ente regulador que es dependencia del Ministerio de Industria, Turismo, Integración y Negociaciones Comerciales Internacionales (MITINCI), y se apresta a continuar con el desarrollo del sector de juegos sin sesgo partidario.
La ‘farsa’ a la que se refiere la nota de Garzón contiene un listado de falta de satisfacción ciudadana hacia la administración de Correa, no solamente por el cierre de los casinos legales e ilegales, sino porque este se da a raíz de grandes de gritos silenciados de corrupción dentro del entorno del presidente, además de las promesa incumplidas, como la reposición de puestos de trabajo a la gente que se quedaba sin ellos por el cierre de las salas de juego en Ecuador.
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Graczon sigue: “Hace pocos días el Ministro del Interior José Serrano informó al país que se ha iniciado la clausura de los casinos y otros sitios de juegos de azar, pero indigna que solo se hayan clausurado los negocios ilegales. Lo inaudito de esto es que la pregunta siete decía: ¿Está usted de acuerdo que en el país se prohíban los negocios dedicados a juegos de azar, tales como casinos y salas de juego?
“No se nos preguntó se queríamos que se cierren los casinos ilegales, se nos preguntó si queríamos que se cierren los casinos, así en general, los legales y los ilegales. Frente a esta farsa no hay argumento que valga. Se prometió reubicar a los empleados de estos negocios, otra farsa. No hay reubicación, solo se les ha dado, -como burla cruel-, charlas de motivación y se han registrado sus datos para ver si algún día les ofrecen ocupación. Los “revolucionarios” no entienden que la mejor motivación para conseguir un trabajo en el Ecuador está en los estómagos vacíos, en los brazos desocupados”.
El error de administraciones que se empeñan en prohibir los juegos de azar en vez de legislarlos y regularlos con normas efectivas es que envían al sector a la ilegalidad total y a la ciudadanía que encuentra la diversión practicando un juego de naipes, ruleta o maquinita, a ser carne de canon de elementos inescrupulosos y antros donde la seguridad personal es casi inexistente.
Sin remontarnos a la criminalidad de Chicago en los tiempos de la prohibición del licor en el siglo pasado donde reinaban asesinos como Al Capone, solamente se puede ver que en Rusia, los antros de casino ilegales que han surgido después del cierre de los casinos legales en julio del 2010, funcionan bajo protección policial y política, porque esta es la esencia de la corrupción en etapas de prohibición insensata, y tanto Venezuela como Ecuador pueden ser inmunes a esta lacra. (S-08.15.11)
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