¡Juego de Palabras!
Por Ricki Chavez-Muñoz

México con juego nocivo a falta de Ley


La noticia de que la Comisión Permanente del Congreso de la Unión ha solicitado un informe a la Secretaría de Gobernación sobre la reglamentación, autorización, control y vigilancia de los juegos, apuestas y sorteos, no va a cambiar el estatus quo de la industria del juego en México.

Es decir, la figura un tanto inocente que mantienen los legislativos mexicanos sobre la falta de regulación en los casinos mexicanos va mas allá de tratar de buscar informes de la Segob, que en primer lugar es la que mantiene el estatus quo de marras.

En el dictamen, la Comisión Permanente pide a la Segob que aplique de manera apropiada los actuales mecanismos “para la detección del juego ilegal”, además de los mecanismos implementados para su detección, como manda la Ley. La falta de inteligencia de esta Comisión, es que se refiere a la Ley de Juegos y Sorteos de 1947, que se promulgó dentro de una coyuntura social, económica y tecnológica que ahora ¡ya casi tiene edad de jubilación!

Sin embargo, para no ser tan duros con aquellos padres de la patria mexicana, debemos darle crédito donde es debido, porque el referido dictamen hace alusión también al gravísimo problema de los sorteos por Internet, televisión y radio, donde los organizadores se benefician del pueblo entero sin la menor atención a las leyes del país o reglamento alguno.

Dichos sorteos, donde se ataca la credibilidad del público en general, sin respetar edad ni la condición vulnerable del usuario, es un incipiente problema en todo el mundo, y como está al alcance de todos, pues se juegan centavos y pesos por multi millones, a cambio mayormente de una expectativa. Y por supuesto, en México, que funciona con una Ley obsoleta y un reglamento amañado, este segmento del juego irresponsable es escurridizo y nocivo a la sociedad.

Vaya crédito también a los legisladores de la Comisión Permanente, porque son consientes de que los permisos otorgados por la Segob con reglamento moderno y a la medida para la anciana Ley del 47, se hicieron “de manera indiscriminada para el establecimiento de casas de juegos y sorteos”, que ahora funcionan como casinos de juego.

La propuesta de la Comisión, que busca conocer también sobre las prácticas “de la legalización y regulación del proceso de permisos y de funcionamiento de todas las casas de juegos y apuestas” mexicanos, es un saludo a la bandera, como decimos en Perú, y más bien sigue el proceso de ignorancia frente al referido estatus quo del juego en ese país.

Es factible, como dicen los legisladores, que “se trata de velar por la permanente protección de los consumidores ante las prácticas ilegales, provenientes en algunos casos del crimen organizado”, y hasta cierto punto deben tener razón en preocuparse por la sociedad mexicana, pero de ahí a meter al crimen organizado en el sector del juego, es ir un poco lejos, y como me dijo un entendido letrado mexicano: “¡Que crimen organizado ni ocho cuartos, aquí ni los políticos saben organizarse!”

Lo que deben hacer los honorables miembros de la Comisión Permanente es revisar en sus archivos los diversos proyectos de ley de casinos de juego que se apolillan en sesudos cuartos, o duermen el sueño de los justos en discos flexibles, y organizar con leyes modernas el juego mexicano, de una vez por todas, incluyendo a los sorteos, bingos, juego online y casinos tradicionales. Eso sí, que no vayan a pedir otro estudio de las universidades autónomas, clérigo, sociólogos, científicos y matemáticos, porque también los tienen hasta el cansancio. (S-08.20.10)