OPINION
Por Ricki Chavez-Muñoz

Siete años de desorden en los casinos mexicanos

 

En su editorial del día de hoy, 08 de septiembre, El Universal, distinguido diario de México, titulado “Corrupción en casino”, empieza mal desde el título. Con subtitulo para la página de: “Inspiración en el interés público, responsabilidad, búsqueda de la verdad, de permanente justicia y del cumplimiento de los de…”, este Editorial sufre de miopía.

Abajo copiamos el enlace del *Editorial, para no redundar en citas, pero explícitamente, el comentario tiene como base el ataque criminal al Casino Royale, que “sirvió para darnos cuenta del desorden que existe en establecimientos de juegos y sorteos”. Así con negritas y todo, pero no sigamos con los eufemismos, llamémoslos por sus propios nombres y simplemente digamos: casinos.

El ataque periodístico de El Universal es contra Roberto Correa, ex director general de Juegos y Sorteos de la Secretaria de Gobernación, que controla la emisión de permisos que autorizan los establecimientos de juegos y sorteos en México. Haciendo referencia al hecho de que Correa, “otorgó – un día antes de renunciar – un permiso para que un único grupo empresarial tuviera 41 centros de apuestas”, la nota arrecia contra este ex funcionario prácticamente culpándolo del desorden del sector de Juegos y Sorteos en el país.

Cierto que existen serias dudas sobre el accionar de Correa, como reporta El Universal, y otros medios y especialistas, a la busca de blancos fáciles; pero si es cuestión de responsabilidad y búsqueda de la verdad, El Universal y el resto tienen que ir más allá de las gestiones de un funcionario casi sin una pizca de poder político.

Como lo hemos dicho casi desde la firma del Reglamento para la Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947, promulgado por el presidente Vicente Fox en 2004, bajo la astuta dirección del ex secretario de Gobernación, Santiago Creel, lo único que esa maniobra normativa podía hacer era crear confusión en el sector del juego mexicano, especialmente, después de colocar en manos de un puñado de personas naturales y jurídicas cientos de permisos para abrir las salas de juegos y sorteos, que se han convertido en casinos de facto.

Entonces, en 2004, y muchos años antes también, existían proyectos de Ley en el Congreso para una Ley de Casinos que reemplace a la difunta ley de 1947. Santiago Creel puso fin a todo eso con su Reglamento, hecho caballito de batalla, para buscar la elección de la candidatura del PAN a las elecciones presidenciales de México. Porque por pura coincidencia o buena suerte, la Segob otorgó 65 licencia de salas y sorteos a la novísima empresa Apuestas Internacionales, propiedad de la transnacional Televisa, reina de las tele lloronas y campeona en los ratings de popularidad de todo el país.

Hasta aquí, la miopía del Universal. Ahora, hablemos de responsabilidad. Cierto que los medios de comunicación masiva son especialistas en las medias tintas, las medias verdades y en cuidarse las espaldas no hiriendo sensibilidades de políticos influyentes,

 

 

 







 

 

pero un título como eso de “Corrupción en casinos”, está diseñado para vender periódicos como pan caliente, pero no tiene nada de “inspiración en el interés público”.

La corrupción, señores de El Universal, no se encuentra en los casinos, y si existe es por el apañamiento de una cuestionada gestión política que ha comprometido al sector del juego en México, porque sin esta, no existirían los casinos hoy en día en ese país, aparte de unas cuantas salas de juego que funcionaban con recursos de amparo antes del Reglamento de Creel.

Hoy en día, titulares como el del diario El Universal se usan desde pulpitos y en mercados para enlodar a un sector industrial que solamente ha respondido a la coyuntura que erradas acciones políticas han enmarcado en México.

Y si de justicia debemos hablar, esta se encuentra también en la gestión política y administrativa que no cumple con funciones elementales como las de supervisar el cumplimiento de procedimientos de seguridad ciudadana en centros públicos como el Casino Royale.

¿Y porque estos u otros procedimientos no se cumplen? Porque existe desorden en el sector, y esto no ha sido generado por los operadores o empresarios del sector de juego y sorteos o casinos.

En la industria del juego trabajamos con responsabilidad en jurisdicciones debidamente reguladas bajo leyes supremas y sus contemporáneos reglamentos, supervisados por una agencia reguladora estatal enmarcada dentro de leyes y reglamentos propios. Solamente de esta forma se vela por el interés público con responsabilidad, y la verdad no es difícil de hallar porque se juegan con todas las cartas sobre la mesa cumpliendo con Ley y Reglamento.

Desgraciadamente, esto no existe en México, y 52 personas han muerto en vano porque el desorden ampara el crimen, sea de políticos, empresarios, o delincuentes comunes. Ahora más que nunca se necesita una Ley de Casinos en México, como las que existen en Chile, Perú, España o el Reino Unido, y es responsabilidad de todos, principalmente de los medios de comunicación, exigir este derecho para que exista orden en la industria de juegos del país, sin apuntar irresponsablemente un dedo acusador al chivo expiatorio. (S-09.08.11)

* http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/54593.html

 

 

 

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