Audaz asalto armado a casino de Puerto Rico en medio de personal y jugadores

El factor humano es base en la Seguridad

 

Estuvimos en San Juan cuando llego la noticia del asalto al casino del Hotel Gran Meliá de la localidad de Rio Grande, en la playa norte de Puerto Rico. Supuestamente cinco sujetos armados entraron al casino como Pedro en su casa y se llevaron más de US $85 mil de la caja, la noche del jueves pasado (15 Septiembre), en medio de personal de casino y clientes, además de la gente de seguridad de la propiedad, claro está.

Siempre nos ha preocupado este tipo de robos, no solamente por la calidad de niveles de seguridad que operan los casinos, sino por el trabajo de preparación de los delincuentes. Aparentemente, ese fue el segundo robo a ese casino, y esto debe ser mucho más preocupante para ellos, porque un rayo si puede caer en un mismo sitio dos veces. ¿O no?

Al margen de reportes sobre la ola de criminalidad que parece azotar a Puerto Rico, con docenas de muertos y “numerosos asaltos a mano armada”, en los “principales centros turísticos de la isla caribeña”, se entiende que los procesos de seguridad física de los casinos son en esencia proactivos, y en práctica poco vulnerables.

Por experiencia sabemos que la seguridad de una propiedad se compromete por la falta de aplicación de los procedimientos debido al error humano. Esto quiere decir que los desfases en los procedimientos de seguridad por incumplimiento de funciones crean vacíos en las líneas de defensa que los criminales explotan. Y mayormente en este tipo de crímenes, los criminales tienen un quinto columnista dentro de la propiedad.

Con una empresa extranjera, estuvimos operando un casino en Miraflores, Lima, Perú, cuando se autorizaron licencias para este negocio a inicios del 93, en plena lucha del gobierno contra delincuentes terroristas. Por fortuna, nuestra experiencia en seguridad de casinos tenia escuela de las agencia de seguridad del Reino Unido, después de que terroristas irlandeses hicieron detonar una bomba en el Hotel Hilton de Park Lane en el centro chic de Londres.

Las lecciones de los agentes de la temida SAS británica fueron esenciales, simples, pero de rigurosa ejecución, y

 

 

 







 

todo el desarrollo tecnológico desde entonces no ha mejorado tales enseñanzas que parten de la capacitación de todos los agentes de seguridad, además del personal total de la propiedad para la efectiva protección permanente de esta.

Recuerdo algo tan esencial que nos enseñó un rudo oficial SAS, y dijo algo como esto: “Nada vale más que el calor de aliento de un hermano de armas, respirando la urgente consigna de la anticipación al ataque, en tus oídos que una orden o comando que viene por el walkie-talkie. De tener su valor lo tiene, pero si tienes que caminar 30 metros para tocar base, no lo hagas por ondas de comunicación que no tiene tanto valor”.

Hoy en día, los conceptos de seguridad han colocado un valor supremo en los sistemas de CCTV y de comunicación electrónica que añadidos al factor del error humano crean vacíos difíciles de llenar. Nuestro pequeño casino en Miraflores siempre funcionó con diversos niveles de seguridad, con el uso de los equipos electrónicos solamente como soporte de la acción operativa humana y nunca en su reemplazo. Un casino a espaldas del nuestro sufrió un ataque terrorista con asalto armado a su propiedad. Por fortuna el de nosotros nunca sufrió algo así.

La consigna de “anticipar la acción” es esencial en negocios propicios los ataques de asalto a mano armada como los casinos, y esa anticipación solamente se logra con el respeto máximo y la total aplicación de los procedimientos de seguridad física y de inteligencia. La fortuna siempre favorece al valiente que va armado con anticipación en la mente y diligencia en la acción que elimine el elemento del error en el ser humano. (S-09.20.11)

 

 

 

 

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